martes, 23 de diciembre de 2014

El campeón de los cobardes.

Hablemos de la más risueña, aquella que llora de risa, que se queda sin aire, que rebosa locura, que parece que no teme a nada. Hablemos de sus ojos claros, hablemos de sus marcas de guerra. Hablemos de su pasado, presente y futuro y hablemos de lo que piensa de ella. ¿Cómo saber si su risa es sincera? ¿Cómo vivir sin su energía?

Cierras el puño como si trataras de retener algo, cierras los ojos con fuerza, te muerdes el labio con rabia y tus pies se quedan firmes, clavados en el suelo. La vida te da vueltas y se te pasan una infinidad de imágenes por la cabeza, pero sigues sin entender nada. No tiene sentido nada de lo ocurrido pero no ha habido manera de evitarlo.

No se puede poner fecha a una decisión, no se puede llamar a la inspiración cuando uno quiere, tampoco debemos sentarnos y esperar. No se debe caer en la prudencia extrema y tampoco en la precipitación. Es un error aferrarse a un impulso por cabezonería, también es un error desecharlo. Mi teoría, los mayores aciertos vienen después de los grandes errores. Sin tus fallos no hubieses llegado aquí, justo a tiempo, justo a mí. Cada uno de tus errores te lleva a ser quien eres y te aseguro que no hay forma de que seas más perfecta y bella de lo que lo eres ahora. Dale gracias a tu pasado por traerte hasta el presente. Da las gracias por cada paso en falso y por cada paso en verdadero. Gracias a la historia por darme la seguridad de que no ha habido jamás un error más acertado que este.



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