Hablemos de
la más risueña, aquella que llora de risa, que se queda sin aire, que rebosa
locura, que parece que no teme a nada. Hablemos de sus ojos claros, hablemos de
sus marcas de guerra. Hablemos de su pasado, presente y futuro y hablemos de lo
que piensa de ella. ¿Cómo saber si su risa es sincera? ¿Cómo vivir sin su
energía?
No se
puede poner fecha a una decisión, no se puede llamar a la inspiración cuando
uno quiere, tampoco debemos sentarnos y esperar. No se debe caer en la
prudencia extrema y tampoco en la precipitación. Es un error aferrarse a un
impulso por cabezonería, también es un error desecharlo. Mi teoría, los mayores
aciertos vienen después de los grandes errores. Sin tus fallos no hubieses
llegado aquí, justo a tiempo, justo a mí. Cada uno de tus errores te lleva a
ser quien eres y te aseguro que no hay forma de que seas más perfecta y bella
de lo que lo eres ahora. Dale gracias a tu pasado por traerte hasta el
presente. Da las gracias por cada paso en falso y por cada paso en verdadero.
Gracias a la historia por darme la seguridad de que no ha habido jamás un error
más acertado que este.
Cierras el
puño como si trataras de retener algo, cierras los ojos con fuerza, te muerdes
el labio con rabia y tus pies se quedan firmes, clavados en el suelo. La vida
te da vueltas y se te pasan una infinidad de imágenes por la cabeza, pero
sigues sin entender nada. No tiene sentido nada de lo ocurrido pero no ha
habido manera de evitarlo.

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