domingo, 28 de diciembre de 2014

Aquello que acabarás amando.

Son sueños, personales. Retos, imágenes. Imposibles, por idiota. El amor de nuestra vida, el real, el que tiré por la borda en marzo. El que perdí por completo en junio. Era lo único verdaderamente mío y lo dejé marchar por dejar que un corazón roto hiciera caso a mi cabeza, siempre equivocada. Tenía sueños ambiciosos, que vendí por un par de disgustos. He tomado decisiones erróneas, nefastas, que han acabado con aquello que yo soy, o era, porque toda mi esencia está rota, perdida, aniquilada; naufragada. Un mar de dudas, un océano de errores. Tiempo invertido que no vale la pena, porque lo intentara o no, los sueños son eso, sueños, y lo seguirán siendo. Eran un gran imposible, una gran mentira, una atroz decepción; era como morir poco a poco, nunca serví para eso, fue todo puro corazón, nada de maña. Pero ahora me mata más el abandono, la rabia de la impotencia; me digo a mí mismo: "paciencia". El que siempre lucha hasta el final triunfa, aunque no siempre del modo que espera. Confianza, fe, en mí y en el futuro. Por el mínimo acierto que descansa en el gran error, por la posibilidad, por hacer acopio de las fuerzas que me quedan, por seguir, por no rendirse jamás, por el valor y por la verdad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario