domingo, 13 de julio de 2014

Cosas que ya sabes.

Nunca me había sentido tan mal como ahora. Nunca había llorado tanto. Nunca había sentido el fracaso tan cerca, el dolor tan presente, ni siquiera había llegado a pensar que todas las cosas malas que habían pasado y que estaban pasando podían salir a flote en tan solo un momento. La vida da muchas vueltas, está claro, pero de ahí a que yo remotamente hubiera podido llegar a pensar que esto pasaría así, hay un mundo. Cuando todo esto no sea más que historia, será la historia más inverosímil que jamás te hayan contado. Lo cierto es que he dado tantas vueltas en este laberinto que salir de él se ha puesto muy cuesta arriba. Mi intuición, que tantas veces ha acertado, hay un campo que no domina. Ese campo son las personas. Creo que soy el único al que todos prefieren tener lejos, creo que no se puede caer más bajo. Tengo los remordimientos más grandes, una culpabilidad que aprieta y estoy tan avergonzado que no me siento capaz ni de mirarle a la cara. Tengo miedo de salir a la calle y cruzarme con ella, pero a la vez la echo de menos. Creo que esos sentimientos tan opuestos acabarán por hacer que me comporte de esa forma rara, esa que asusta, esa que odian. Una parte de mí va mendigando cariño y la otra está tan harta del trato que recibe que su enfado parece que quiere permanecer para siempre. La cabeza, sin embargo, mantiene los recuerdos encerrados para no desequilibrar la balanza y no permitir que me arrastre por el suelo en un intento desesperado por acabar con esta situación. La verdad es que ya conozco el final de esta historia y voy a saltarme todo el libro, voy a ir al final y voy a ahorrarnos los problemas.

Mis ganas de irme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario