Pulgares arriba.
Prueba de que las cosas buenas llegan en cualquier momento. Si parece que nada puede ir peor, mira el lado bueno, a partir de ahí todo mejorará, antes o después. Nada es para siempre, tampoco las malas rachas. Trabaja duro, no te hundas y sigue adelante, a partir de ahí está todo claro: TODO IRÁ BIEN.
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