Un resquicio de cariño.
Pues si, tengo miedo a que nunca quieras estar conmigo. Puedes llamarme cobarde o gallina, pero es que no quiero alejarte más de mi. Y por eso estoy aquí con la lengua mordida sin poder decirte nada, a punto de sangrar y de echarme a llorar. Lo peor es saber que no hay marcha atrás, que lo que fue ya no será. ¿Y a quién le digo yo que me sigues importando? ¿Entiendes cómo me siento? Odio esa sensación de creer que te estoy molestando. Ya no sé que prefieres. ¿Tengo que adivinarte? Hoy me buscas, mañana me ignoras.
¿Y si soñamos ser amigos? Quédate, yo no me iré.

No hay comentarios:
Publicar un comentario