Creíste conocerme, creíste que adivinarías cada uno de mis movimientos y cada una de mis reacciones. Te equivocaste al afirmar que me conocías, puesto que te faltó un detalle, mi capacidad de cambio. No te has dado ni cuenta y he cambiado, ya ni me reconoces, nos hemos distanciado, yo ya no te busco y tú nunca me necesitaste. Ya no hay necesidad de que esté mal. Aprendí a ser egoísta en la medida en la que hay que serlo. Todo mal, tiene su bien.
Mi bien es haberme dado cuenta de que esta es mi historia, no la tuya.

No hay comentarios:
Publicar un comentario