domingo, 23 de noviembre de 2014
Ensimismada.
Y ahí estaba yo, en una sala abarrotada de gente. Y ahí estaba ella, metida en sus cosas, observando esos cuadros de Sorolla que tanto le gustaban. Sabía apreciar el arte y verlo todo a su manera. Su mirada parecía perdida y yo no me acercaba por miedo a que la encontrara. Estaba preciosa, cada vez que se quedaba mirando un óleo la veía y me preguntaba qué estaría pensando. Quizás le hubiese gustado verse como veía a Clotilde. Quizás se imaginaba ella siendo una obra de arte. Lo que no sabe es que ya lo era, porque yo no era capaz de apartar mis ojos de ella.
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