domingo, 23 de noviembre de 2014
Ensimismada.
Y ahí estaba yo, en una sala abarrotada de gente. Y ahí estaba ella, metida en sus cosas, observando esos cuadros de Sorolla que tanto le gustaban. Sabía apreciar el arte y verlo todo a su manera. Su mirada parecía perdida y yo no me acercaba por miedo a que la encontrara. Estaba preciosa, cada vez que se quedaba mirando un óleo la veía y me preguntaba qué estaría pensando. Quizás le hubiese gustado verse como veía a Clotilde. Quizás se imaginaba ella siendo una obra de arte. Lo que no sabe es que ya lo era, porque yo no era capaz de apartar mis ojos de ella.
sábado, 8 de noviembre de 2014
Colapso.
Queremos volver a ser niños,
soñar con un futuro lleno de posibilidades
y dejar de ser adultos recientes
soltados en el mundo a nuestra suerte.
Queremos no tener que plantearnos preguntas
a las que probablemente contestemos erróneamente.
Queremos enamorarnos de lo que hacemos con nuestra vida
y solo queremos que la vida nos corresponda.
Queremos cambiar a mejor de una vez
y dejar de toparnos con la imposibilidad.
Queremos tomar una decisión acertada y madurar,
o en su defecto dejarnos llevar,
como niños, entre risas alternadas con lágrimas,
cada vez que nos caemos.
Queremos dejar de rodar y patalear en el charco de la culpa.
Queremos olvidar y recordar al mismo tiempo,
queremos que jamás llegue ese momento.
El momento de saltar al vacío sin paracaídas solo por ver qué pasa,
solo porque no conocemos nuestras debilidades ni nuestros límites.
soñar con un futuro lleno de posibilidades
y dejar de ser adultos recientes
soltados en el mundo a nuestra suerte.
Queremos no tener que plantearnos preguntas
a las que probablemente contestemos erróneamente.
Queremos enamorarnos de lo que hacemos con nuestra vida
y solo queremos que la vida nos corresponda.
Queremos cambiar a mejor de una vez
y dejar de toparnos con la imposibilidad.
Queremos tomar una decisión acertada y madurar,
o en su defecto dejarnos llevar,
como niños, entre risas alternadas con lágrimas,
cada vez que nos caemos.
Queremos dejar de rodar y patalear en el charco de la culpa.
Queremos olvidar y recordar al mismo tiempo,
queremos que jamás llegue ese momento.
El momento de saltar al vacío sin paracaídas solo por ver qué pasa,
solo porque no conocemos nuestras debilidades ni nuestros límites.
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