Mierdas.
Lo peor es que ya me cuesta vestir una sonrisa, ocultar un corazón lastimado por injusticias e historias de finales inciertos, que tienden a estrellarse como si de un pájaro sin alas se tratase. No queda motivación para nada, salvo el sol cada mañana y las estrellas todas las noches. Piensas que puedo y debo vivir sin ti, pero te equivocas. Seguimos siendo tan jodidamente perfectos el uno para el otro. Solo espero que te des cuenta de que te echo de menos.
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