El buen luchador retrocede pero no abandona, se doblega pero no renuncia. Si lo imposible se levanta ante él, lo sortea y va más lejos. Si le falta el aliento descansa y espera. Y hasta cuando todo parece derrumbarse ante él, la desesperación nunca le afectará. Puede que nunca llegue a alcanzar su sueño, pero nació para perseguirlo. Porque si se ha luchado hasta el final, en el fondo siempre se gana.
Sigamos el ejemplo, nunca abandonaremos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario